En la historia del mundo la libertad se cobro infinidades de vidas. Numerosos y valientes hombres lucharon con la espada en la mano por ser "libres". Es entonces que me detengo a pensar... ¿ valió la pena?, es decir, tal vez hoy no existan los llamados esclavos pero... ¿alguien es en realidad "libre" en esta vida?. Me atrevo a opinar que no. El problema es... ¿como hacemos para darnos cuenta de que nos han quitado algo si ni siquiera sabemos bien lo que es en primera instancia?. El diccionario la define como "falta de sujeción y subordinación" pero eso no es mas que una "definición de libro", bastante utópica por cierto, si hasta en aquellos momentos en que sentimos volar un fino y prácticamente imperceptible hilo nos une al suelo y no nos permite alejarnos demasiado.
La mayor parte de la gente suele pensar que la única manera de atrapar a un pájaro es meterlo en una jaula, pero hay otra que nadie parece percibir... cortarle las alas. La jaula termina siendo en esta historia el castigo mas honesto, al menos uno es consciente de estar dentro de ella; pero solo aquel que ha contemplado todo el horizonte rebosando cansado en el suelo luego de tanto intentar levantar vuelo durante horas, días, meses, sabe lo triste que es que te corten las alas. Simplemente te quedas allí, soñando con el momento en que vuelvan a crecer y poder así volar de una vez por todas, ves salir y esconderse el sol miles de veces, ves a los otros pájaros volar hacia nuevos rumbos, pero por alguna extraña razón tu sigues allí, esperando.
¿Quien seria tan cruel de quitarle a un pájaro lo mas preciado que tiene: su libertad?. Los dueños de las jaulas suelen tener rostros y nombres, pero no te preocupes, al llegar la noche se van a dormir y silenciosamente puedes abrir la puerta y escapar. Pero me temo decirte que, en caso de que aun no lo sepas, aquel que te quita las plumas una por una al salir la luna eres tu. Somos esclavos de nuestras propias ideas, presos de nuestros propios pensamientos, elegimos vivir en nuestro pedacito de suelo porque inconscientemente tenemos miedo de caer mientras estamos volando, llega un punto en que terminas aceptándolo y hasta te olvidas de que fuiste hecho para transitar por los aires.
Tampoco te dejes engañar por las apariencias, algunos de los que vuelan de un lado a otro son mas esclavos que los que reposan en las jaulas, porque si bien vivir entre cuatro paredes es feo, a veces, no poder detenerse por no tener a donde ir lo es aun mas. Cantar entre rejas es cobardía, llorar mirando el cielo es debilidad y volar sin rumbo alguno es engañarse a uno mismo.
Tal vez la libertad no tenga nada que ver con diccionarios, ni con discusiones filosóficas, ni con escapar, ni con volar. Tal vez sea una de esas cosas que no se pueden expresar con palabras sino que simplemente se sienten o no. Tal vez ni siquiera exista o tal vez... el pajarito mas libre sea aquel que tiene las alas tan grandes que pudiera volar a donde quisiese pero aun así decide quedarse donde está porque es allí donde es realmente feliz.
