Como un viajero sin rumbo deambulo por las calles de la vida con el sonido de las agujas del reloj en mi espalda. Mis zapatos gastados se mueven sin parar mientras la brisa del hoy me invita a caer en sus brazos, olvidar el mañana por solo un instante y solo quedarme allí unas horas. Lo intenté, pero no pude, nadie puede descansar con las manos vacías. El pasado no me pertenece, no tiene dueño, es un simple amigo que nos saluda de lejos con una valija de buenos y malos recuerdos en sus pies. El futuro solo se pertenece a si mismo, incierto y seductor nos reta a alcanzarlo sabiendo que corre mucho mas rápido que nosotros. En cuanto al presente, se puede decir que cada uno es dueño del suyo, excepto yo, que estoy solo por momentos hasta que me desvanezco perdiéndome en el aire.

Sin poseer ni que me posean navego las arenas del tiempo soñando con poder existir como aquella vez en la que me tuviste entre tus manos. Por solo un segundo deje de no estar para estar, no era solo un cuerpo vació sino yo entera la que estaba parada frente a ti, lo que viste no eran solo mis ojos sino la mirada de mi alma, lo que sentiste no fue solo mi mano sino el mas dulce sentimiento convertido en caricia. ¿Y si dejar de no ser para ser me hizo tan feliz por que es que desaparezco de a poco?. Dime que por favor no pestañeaste, dimo que no apartaste tus ojos de mi solo para dejarme desvanecer en el aire nuevamente. Estoy entre tus brazos y solo me escurro entre tus dedos como el agua que la marea deja en la arena. Tal vez me crecieron alas o tal vez no me sujetaste lo suficiente. A pesar de todos tus defectos me tenias allí como nunca nadie me tuvo y, aun así, me soltaste sin remordimiento ni pena alguna. ¡Que tonta fui!, solo querías que este sin estar, que sea sin ser realmente. Yo tendida en el suelo y vos queriéndome enseñar a volar. Yo regalándote todas las horas de mi reloj y vos solo queriendo un misero segundo.
Contigo en frente me veo esfumarme en el presente, el pasado me observa con tristeza y el futuro con desilusión. Por un pequeño instante fui lo que ya no soy, como un suspiro que deja de ser para mezclarse con el aire y convertirse en la nada misma. Por solo un instante sentí que mi viaje había terminado, sentí que finalmente había llegado a destino, y aquí estoy hoy, con mi mochila acuestas parada sobre mis zapatos gastados. Las arenas del tiempo me reciben felices al verme caer una vez mas bajo su innegable poder. Estando sin estar la brisa me acobija, mientras la única lagrima que queda de mi rueda por mi mejilla al añorar lo que fui solo por un momento, anhelando que el tiempo de encontrar llegue pronto, el problema es que tal vez sea el todo lo que me sorprenda, o, tal vez la nada misma aun tenga mi nombre en su cuaderno.
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