Se embarco en un viaje de mil millas, tenia todo el océano por delante y aun así decidió continuar. El viento le dio en la cara mientras las olas se hacían cada vez mas grandes, pero eso tampoco la detuvo. El cielo se tiño de negro mientras destellos eléctricos iluminaban la oscura noche, no sintió miedo, solo pensaba en seguir. Quien sabe que idea daba vueltas por su cabecita que la impulsaba a no abandonar esa aventura imposible.
Buscaba con su mirada el horizonte entre ese escenario infinito en el que navegaba. Sus ojos llenos de esperanzas reflejaban los sueños de un lugar perfecto con el que soñaba despierta, una gran utopía que solo ella veía como una realidad.
Intentamos detenerla, pero la magia de esa gran ilusión parecía haberla atrapado de tal forma que ya ni siquiera era ella misma, esa obsesión por llegar al otro lado la poseía, no la dejaba pensar. Esa mente brillante, tan llena de ideas, tan segura de si misma ahora se encontraba bajo los encantos de aquella historia sin final y yo sin poder detenerla. Como explicarle que todo aquello eran espejismos en el medio del desierto, como hacer que entienda que el inconsciente le estaba jugando una mala pasada. No importa lo que hiciera, era imposible detenerla. Por las tardes solía verla sentada observando el suave andar del agua sobre la costa, y aunque se encontraba solo a unos pocos metros en realidad no estaba allí, era solo su cuerpo el que reposaba en la arena, sus pensamientos vagaban por algún lugar al que ni siquiera ella podía llegar, pero no importaba, solo seguía allí tejiendo ideas para lograr lo irrealizable.
Y fue aquella noche fría y tormentosa que se subió al barco, para navegar contra la marea, enfrentar las terribles olas, ¿y todo para que?... para cumplir un sueño que nunca debió soñar, que fue el mayor error que jamás haya cometido. Mis ojos la vieron internarse en el mar inmenso, alejarse entre las enormes gotas de lluvia que bañaban la playa, esta vez no intente detenerla, ya no tenia sentido.
Eso es lo ultimo que recuerdo de ella. Escuche por ahí que la consideran un ejemplo de valentía por sumergirse en el afán de cumplir un sueño imposible. Supongo que es la opinión de un mal observador, o mejor dicho de aquel que solo mira pero no ve en realidad. Con un poco mas de atención hubieran descubierto que era una gran cobarde que prefirió perderse en la oscuridad de aquélla noche tempestuosa por no enfrentarse a si misma, por no aceptar que algunas cosas simplemente son imposibles, por no entender que muchas veces hay que abandonar un sendero para poder seguir caminando.
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