lunes, 22 de noviembre de 2010

El dilema de las adicciones

   Muchas cosas se dicen sobre las adicciones, se suele hablar muy mal de ellas. Se condena a los adictos; los llamamos débiles, cobardes... ¿pero quien en esta vida no tiene un poco de débil y cobarde?. Sería muy fácil si sólo hubiera drogas, alcohol y tabaco, pero en realidad cuesta creer cuantas adicciones hay.
   Pasamos una vida tratando de aprender a hacer las cosas bien y aun así parece no ser suficiente, justo cuando terminamos de adaptarnos aparece esa sensación de vacío que nos impulsa a buscar mas, a querer mas, y nada parece calmarla. Entonces nos embarcamos en viajes rumbo a nuevos destinos, nuevas aventuras y a su vez intentamos mantenernos en eso que solemos llamar “normalidad”.
   El problema es que a veces, demasiadas veces, eso que empieza como algo “normal” en tu vida se convierte en una obsesión y cuando menos lo esperas dejas de controlarlo, o lo que es peor, es ello lo que te controla a ti. Ni siquiera intentas dejarlo porque experimentaste la euforia, esa sensación increíble que hace que todo lo demás simplemente se desvanezca. Además, ¿cómo se supone que lo abandones?, es decir, hubo una razón por la que te hiciste adicto después de todo.

   Tu vida ahora cobra un nuevo sentido, tienes algo por que pelear, algo que te impulsa a levantarte cada mañana, algo que hace que te sientas especial, hasta único me atrevería a decir. Aunque, lo malo de las adicciones es que, como todos sabemos, nunca terminan bien, y llega un momento en que aquello que nos ponía eufóricos deja de hacerlo y empieza a doler. Entramos en un nuevo estado, uno en el que nos encontramos acorralados, hasta tal punto que cuando menos lo esperas te ves a ti mismo parado en la cornisa entre lo que eras, lo que sos y lo que quieres ser, pero... ¿hacia donde debemos ir?.
   Lo peor de una adicción es intentar dejarla, dicen que no la superas hasta que no has tocado fondo, pero la realidad es que... ¿cuándo sabes que has tocado fondo?. Porque no importa lo mucho que algo duela, a veces dejarlo del todo duele aun mas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario